martes, 5 de junio de 2012

Comencé un taller de escritura con Josefina Zuain. La idea es desarrollar distintos tipos de escritura, en diferentes contextos, a partir de lecturas formales y de los artistas, abordando cada uno su obra y la de los otros compañeros del taller. Abrí este blog...


PRIMERAS ORACIONES

I

La identidad individual se disuelve o margina en la identidad de grupo, corporativa.

La democracia profesionalizada se aleja de la individualidad acercándose a estructuras de tipo medieval, jerárquicas.

Las identidades de grupo, ocasionales en lo social, son mudables y difusas con relación a las estructuras sociales (sindicatos...)

II

La identidad construida en la pulsación, el seguimiento de las propias ideas en ida y vuelta, interacción con otras personas.

Ir desarrollando una obra o sistema de pensamiento, que permite sentir las propias energías dando forma a objetos expresivos (textos, poesías, dibujos, canciones, grabaciones).

Me veo interactuando o utilizando los trabajos como formas organizadoras, posibilitadoras de hacer.

III

Creación de formas.

…de sentidos.

…de lugares espirituales.


IR A LA MUERTE, VERDADERA COMPAÑERA, O CONCEPTOS EN RED

Lecturas de formación: Nietzsche, Borges, Castaneda. Política, filosofía.

Destino elegido: composición. Situaciones no elegidas, estímulos de creación. Decisión curativa de la energía.

Instrumentos musicales: violín, guitarra eléctrica. Electrónica, programas. La voz.

Estudios formales de música. Práctica autodidacta. Internet como un espacio donde la creación tiene su lugar de exposición.

Actividades: entregar correo (empleo ocasional).

Interés: - crear sentidos tomando las imágenes mágicas de comunicación, como nutrientes.
              - transformar las situaciones a través de mutación por imágenes, conectando con la energía de la música, como actividad yóguica o catárquica sistemática.
              - pensar en la incultura como una forma de acceder en respuesta tomando saberes (como qué comer o tomar) que pegan la percepción más allá de los hábitos culturales.


La idea originaria es crear un mundo, un lugar, a partir de los elementos que vamos disponiendo, partiendo de la base del mundo enajenado, de un no lugar. Luego, rastros de rastros generan un trazo, una línea que se expande y se contrae, infinitamente.

La música es una pasión adolescente que se nutre del conocimiento formal y del culto a las estrellas, pero en un mundo de rituales íntimos, de soledad, o de encuentro con una “otra” persona. Por eso, cierta evasión o rechazo a la multitud, es decir, demasiadas personas no hacen una persona, aunque en su reverso, la exposición en la calle, donde todo es multitud, uno se para solo frente al mar de gente, a la marea.

La educación formal… una disciplina no “egoica”, sino de práctica espiritual donde la creatividad está en uno, para sí, en las motivaciones personales que uno se da para recrear la relación con lo otro.

La creatividad… algo totalmente autodidacta, con referentes claros de autodidaxia, nutrida en las ideas de composición, improvisación libre, el lenguaje creador de formas por la música de las palabras, y la significación conceptual representación afectiva, involucrada en esa sonoridad.

Los dibujos poesías, las poesías melodías y armonías, la comunicación prosa poética o generadora de conceptos, la lectura diálogo nutriente del alma. Las relaciones fuentes de inspiración más allá del conflicto afectivo o la distancia o cercanía generada en el trato directo o virtual.

Las obras de arte, las performances, puntos de partida para la expresión personal, es decir, las cosas no existen en su significación afectiva, hasta que uno las “crea”, las hace propias.

Del mismo modo, todo el hacer propio, la obra, se integra al aire o espacio virtual, fundiéndose con ese todo con el que dialogamos, más allá de cualquier incomprensión ocasional o el aislamiento o la violencia física…

Los encuentros eventos trascendentales. Los eventos colectivos cuestionados en su naturaleza corporativa: cómo interactuar con lo que no es la obra propia sino creando la propia obra, una y otra vez.

El canto instrumento que dice las palabras, que devela el sentido humano, de la música que en sus dimensiones melódica-armónica-rítmica es infinita. Es decir, el violín muestra lo eterno, el universo con su compresión sintética, más allá del tiempo, pero con fuerte presencia efectiva.

La palabra, a través de la voz, cuenta el cuento, en el tono de la canción minimal, pero con la reverberancia escénica de una voz que enfrenta la rompiente del mar, sobre rocas gigantes.

La música electrónica un contraste entre lo intemporal eterno y los elementos del número, que dialogan como en un antiguo texto chino, la poesía y las matemáticas unidas, en un exorcismo cuento de luz.

La guitarra eléctrica aliada del violín y de la armonía, para testimoniar en su forma más íntima, salvaje y a la vez profunda, el infinito mundo de los colores musicales y las intensidades del placer.

Los sintetizadores colores, las baterías tempos, que delimitan momentos de mutación, acentuaciones, espacios de resonancia.

El libro-cuaderno, objeto obra, forma originaria restituida del espacio virtual.
  
COLILLAS (Sobre una obra fotográfica de Virginia Buitrón)

Colillas de cigarrillos. En las calles de la ciudad, en la playa. Capturar imágenes es crear mundos de significación por recortes de lo efímero o de cualquier elemento del paisaje. Enfocar en las colillas, acaso descubriendo en ellas un lenguaje que nos habla de una civilización, despojos de una cultura, la muerte escrita en las piedritas del camino, la vida, la urbe, la arena… cualquier rincón escondido donde se descubren comunidades secretas de colillas, como hormigas o ramitas en canteros y macetas. Las colillas hablan o muestran y qué dicen, eso no está explicitado. Podemos verlas como balas, cartuchos, vestigios de la guerra del aire y los pulmones, firmas dactilares de los humanos. Nos llevan a pensar en el consumo, en el tiempo, en encuentros y soledades, en ausencias. La belleza de la desintegración hasta tocar su núcleo. Si el fuego es un rito de poder, las colillas son el último testimonio de un conjuro que lo involucra. Las fotos nos muestran una mirada de lo mínimo magnificado con una lupa sobre una letra de una palabra de las palabras que forman el río de cosas: los residuos más pequeños unidos forman líneas, organismos. Los diminutos huesitos se hacen visibles, omnipresentes. Así la comunicación, la mutación…

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