JUGAR EL ESCRIBIR
Se convierte en objeto el río que escribe con sus dibujos y colores. La música son poesías... recortes y trazos disponen espacios y tiempos que se pueden tocar,
agarrar, que son un recorrido inverso y
paralelo, donde la energía se transforma y cambia jugar el escribir.
El libro cuaderno es un objeto donde las pinturas tienen cortes que saltan, y hay canciones para ver.
PINTURAS O CIUDAD GÓTICA CIFRADA EN MANCHAS (Sobre los cuadros de Facundo Tomás, o lo que tomé de lo que hablamos sobre ellos, partiendo de la base de que el ojo o la palabra crean lo que se ve)
El libro cuaderno es un objeto donde las pinturas tienen cortes que saltan, y hay canciones para ver.
PINTURAS O CIUDAD GÓTICA CIFRADA EN MANCHAS (Sobre los cuadros de Facundo Tomás, o lo que tomé de lo que hablamos sobre ellos, partiendo de la base de que el ojo o la palabra crean lo que se ve)
Cuadros expansivos, abarcan todo
el espacio disponible y buscan salir por más. Hay rojos y negros furiosos, en
una constante lluvia de trazos en combate. Otros amarillos y marrones, expresan
una melancolía otoñal, aunque perseveran en la energía del caos ordenado o
sistemático. Los que tienen predominio de azules y negros expresan el centro de
ese universo de tensiones, de placeres fuertes, de trabajo constante. El
carácter de su karma de creación expresa el tono muscular, una presencia de
ánimo, una decisión de hacer el oficio con las manos, con dedos pinceles y dibujos escondidos en la orquestación de ese mundo
de síntesis… donde todo se desnuda en sangre hasta insinuar otro mundo de
naranjas con brillos de sol. Las manchas negras son constantes, así los
contrastes nos cuentan una historia, elocuente con palabras transformadas en
lava de volcanes y ciudades futuristas de comic onírico (1), nos presentan hilos y
rayos que se anudan para ir desenlazándose.
(1) Esta frase ilusoria la tomé del ojo metódico de Gabriela, lo cual no deja de ser paradójico.
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